Tras más de cuatro horas de batalla irreal, peloteos agotadores y un tenis de otro planeta, ¡ya tenemos campeón! El tenista alemán Alexander Zverev conquistó el título de Roland Garros al derrotar al increíble italiano Flavio Cobolli por 3-2 (6-1, 4-6, 6-4, 6-7, 6-1) en un partido que dará que hablar durante mucho tiempo.
La final en la pista Philippe-Chatrier duró la friolera de 4 horas y 19 minutos, y supuso una verdadera prueba de resistencia física y mental para ambos jugadores.
Inicio furioso y respuesta italiana
Zverev entró en el partido como una furia. Ganó el primer set por 6-1 en apenas 35 minutos, logrando dos quiebres tempraneros y aprovechando el nerviosismo de Cobolli, que disputaba su primera final de Grand Slam. Parecía que iba a ser un camino de rosas para el segundo cabeza de serie.
Sin embargo, el décimo cabeza de serie italiano no llegó a la final por casualidad. En el segundo set, Cobolli estabilizó su juego, empezó a conectar derechas devastadoras y redujo el número de errores. Con un quiebre temprano, logró mantener la ventaja hasta el final e igualó el marcador a 1-1 en sets (6-4). Zverev contraatacó en el tercer set, volvió a encontrar su ritmo con el primer servicio y, con un resultado idéntico (6-4), recuperó la ventaja.
Drama en el cuarto set y mentalidad de campeón en el quinto
By Like tears in rain – Own work, CC BY-SA 4.0,
El cuarto set fue una verdadera arena de gladiadores y duró una hora y 16 minutos. Vimos dos quiebres por ambos lados, y Cobolli jugó el tenis más valiente de su vida en el tie-break. Llevado por la energía del público, el italiano ganó el desempate por 7-5 y llevó esta final surrealista a un quinto y decisivo set.
Y cuando todo el mundo esperaba que el quinto set fuera una guerra de nervios agotadora hasta el final, Zverev demostró por qué es un campeón. Físicamente impecable, el alemán metió «la sexta marcha». Con dos quiebres rápidos, se puso con una ventaja de 4-0, dejando a Cobolli sin respuesta. Ganó el quinto set con autoridad por 6-1, aprovechando el cansancio del italiano, que sencillamente se quedó sin combustible en ese momento.
Estadísticas: Prevaleció la consistencia de Zverev
Cuando trazamos la línea y miramos las estadísticas, queda claro qué inclinó la balanza:
- Menos errores: Aunque Cobolli fue más agresivo y conectó más golpes ganadores (50 frente a los 42 de Zverev), el italiano cometió demasiados errores no forzados: unos asombrosos 65 (frente a los 54 de Zverev).
- Conversión de puntos de quiebre: Zverev ejerció una presión constante sobre el servicio de su rival, creando la increíble cifra de 21 oportunidades de quiebre, convirtiendo 9 (42%). Por su parte, Cobolli convirtió 3 de sus 8 oportunidades de quiebre.
- Dominio en la red: Zverev se mostró sumamente confiado a la hora de subir, ganando el 74% de los puntos en la red (31/42), lo que le dio puntos fáciles en momentos cruciales.
Flavio Cobolli se ganó el corazón del público con su espíritu de lucha y su mentalidad ofensiva, pero Alexander Zverev demostró hoy que tiene la calidad, la experiencia y la resistencia necesarias para levantar uno de los trofeos más prestigiosos del mundo del tenis.
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