Carlos Alcaraz firmó una actuación sólida y autoritaria en el Abierto de Australia, superando a Corentin Moutet en sets corridos y descartando cualquier posibilidad de sorpresa.
Desde los primeros juegos, Alcaraz marcó el ritmo y la intensidad, dejando claro que el partido se disputaría bajo su completo control.
Quiebres tempranos marcan la diferencia
Alcaraz tomó ventaja en el primer set con dos breaks, cerrándolo 6–2 sin conceder opciones reales. Su profundidad de golpeo, movilidad y capacidad para dominar los intercambios impidieron que Moutet encontrara continuidad.
El segundo set comenzó con mayor alternancia. Alcaraz logró dos quiebres consecutivos, pero Moutet respondió brevemente recuperando ambos servicios. Esa resistencia fue pasajera.
Alcaraz acelera en el momento clave
Lejos de permitir que el impulso cambiara de lado, Alcaraz elevó su nivel, recuperó el break y cerró el segundo set con autoridad.
El tercer set fue completamente dominado por el español. Con tres quiebres de servicio, Alcaraz cerró el partido 6–1, evidenciando la diferencia de regularidad y ejecución entre ambos jugadores.
Un desafío demasiado grande para Moutet
Moutet llegaba al partido tras dos triunfos previos, ante un rival australiano en primera ronda y el estadounidense Cheng en la segunda. Sin embargo, no logró sostener la intensidad frente a un Alcaraz concentrado y consistente.
Actual número 37 del ranking ATP, con un mejor puesto histórico de 31 alcanzado la temporada pasada, Moutet se vio superado por la precisión y potencia del líder del ranking mundial.

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Con actuaciones así, Alcaraz sigue consolidándose como la referencia absoluta del tenis masculino actual.
Con actuaciones así, Alcaraz sigue consolidándose como la referencia absoluta del tenis masculino actual, mientras el Abierto de Australia entra en su sexto día.